Querida YO; todo estará bien.

Durante este tiempo me di cuenta de lo difícil que es maternar mientras intentamos arreglarnos a nosotros mismas. Arreglarse a uno misma implica cuidarse, aceptarse y quererse. Esto requiere paciencia, tiempo y esfuerzo, lo que la mayor parte de esto dedicamos a nuestros hijos y si queda algo, un poco para nosotras mismas. Ser madre de un niño autista y no desgastarse en el intento es el mayor desafío.

Soy mamá de una hija autista y como yo hay miles mas. Las madres sabemos lo que es negarse a si mismas por atender y amar a nuestros hijos. Pero, en algún momento de este camino de abnegación la nostalgia por quiénes eramos antes de la maternidad y por quiénes pudimos haber sido nos ronda la mente, y en nuestros casos, madres de personas autistas la entrega es casi siempre entera.

Una canción que es tendencia en estos momentos, habla de lo que le diríamos a nuestro YO del pasado, esa canción que da vuelta en mi mente y su letra retrata mucho lo que me gustaría decirle a mi Yo de 2020, a la mamá que recibió un diagnóstico de autismo de su hija.


    Luciana y yo año 2017, antes del diagnóstico.


Si pudiera hablarle a mi Yo de hace años, le diría que es normal sentir miedo pero que todo estará bien. Me diría que ese diagnóstico no es un pronóstico, me diría que me deje guiar por mi instinto y mi amor  y así nuestra hija podrá salir adelante. Me diría que aunque la verdad el camino puede ser cansado, porqué hay días malos pero también bueno. Me diría que te acostumbraras, que aunque el autismo no desaparece con apoyo tu hija mejora. Que investigues, leas y te adentres a este mundo, y encontrarás oportunidades para ayudar a tu pequeño. Que no te obsesiones por lo que come, solo busca un balance. Que vivas un día a la vez. Que con otros ojos el autismo se convierte en una oportunidad para crecer, para ser mas empático en un mundo que lo necesita, que no volverás a ser la misma pero eso también es bueno. El autismo nos ayuda a descubrir una nueva versión de nosotras mismas, una en la que somos capaces de navegar en aguas desconocidas para lograr llevar a nuestros hijos a la otra orilla.

Atrevamonos a mirar de vez en cuando atrás y decirnos a nosotras mismas; Querida yo, aunque hoy no veas la luz, pronto todo estará bien, has llegado lejos y tu hijo(a) no pudo tener mejor mamá.


TEAbrazo mamá 🧡💙💛

Comentarios

Entradas populares de este blog

El diagnostico de mi hija con Autismo: Un camino incierto.

La Navidad de familias con hijos autistas.